martes, 15 de junio de 2010

SUEÑOS

Mis primos Luis y Sofía, durmiendo. FOTO: LUIS/PILI

Porque soñar no hace daño a nadie, excepto al que lo hace. Piensa que podrá conseguirlo todo, tan sólo cerrar los ojos y que si algo malo le persigue, con abrirlos, todo se habrá solucionado.
Pero la realidad no es así, por suerte o por desgracia. Pero sí que podemos esperar muchas cosas; aunque a veces el vivir sin ilusión, es casi más fácil, porque en esos casos; todo es sorprendente. Un adjetivo bastante sonoro que sirve para abarcarlo todo. Desde las ganas de llorar a las de gritar; bien por tristeza o felicidad.
Y yo me paso el día entero durmiendo y gritando, esperando a que la realidad me haga despertar y me deje sin palabras.
Y esto, pocas veces me ha ocurrido, por eso, sigo soñando.



Sueño imposible, Paloma San Basilio