viernes, 6 de mayo de 2011

REFLEXIONES


Sé my San Valentín. DIBUJO: IGOR + ANDRÉ

 A día de hoy, aún hay montón de cosas que no entiendo por qué me pasan a mí, ni las malas… ni las buenas. No lo entiendo. Y lo curioso de todo es que yo no hago nada, ni para que me pasen ni las unas, ni las otras; sino que me comporto igual en todos los casos. Pero últimamente ya me canso de esperar a que suceda lo que yo quiero, que seguramente no ocurra, porque la persona con la que quiero que ocurra, no está pensando en ello para nada, ni siquiera está pensando en mí, si es que se acuerda de mi existencia. Y eso mismo le debe pasar a otra persona cuando piensa en mí y yo no lo tengo en el archivo de mi memoria, ni siquiera en los momentos fugaces.  Así que está comprobado. Nadie tiene lo que quiere, sino que se conforma con lo que le dan.
 Y sí, estaría muy bonito eso de luchar por nuestros sueños, que en las películas queda precioso, pero en la vida real, pasamos de románticos a ser unos pesados que no dejan de preguntar por ti, hasta que entonces sí que ya se acuerdan de ti, pero… para odiarte.
 Así es la vida, no es justa, pero es que nadie dijo que lo fuera, aunque se supone que es un regalo, pero hay veces que te entran ganas de devolverlo. Pero no viene con ticket, así que tienes que aguantarte y conformarte con lo que hay, o intentar mejorarlo. Pero…¿cómo? Es como conformarse con un vestido de Zara porque no te puedes comprar el de Chanel. Ya puedes quejarte, llorar y pedir mucho, que no está en tus manos. Pues lo mismo.