martes, 15 de mayo de 2012

AUGUSTO DE PRIMA PORTA


Estatua de Augusto de Prima Porta, en los Museos Vaticanos. 

La estatua del emperador Augusto en la que aparece representado como jefe del ejército en el momento del allocutio, la arenga al ejército; fue realizada en el año 19 aC en bronce, por un autor desconocido, como la mayoría de las obras de esta época. Fue encontrada en las excavaciones realizadas en el año 1863 en la villa romana Ad Gallinas Albas de Prima Porta, lugar al que Livia, la última de las tres esposas que tuvo, se retiró a la muerte de este en el año 14 aC. Esta mandó hacer una copia en mármol en el 14 dC, que se encuentra expuesta en los Museos Vaticanos, en Roma.
Este retrato fue muy importante ya que inaugura la modalidad de retratos imperial de a pie y se convirtió en un modelo a seguir.

Busto de Augusto de Prima Porta. 

Se impone una plástica más clasicista y de su tradición griega, como se puede observar en los cánones y proporciones clásicas, el contraposto y el rostro idealizado, con ojos grandes y pelo a flequillo. Aunque optaron por una representación fiel de los rostros ya que los romanos pretendían plasmar la imagen de una determinada persona, mostrándola más bella.
Además está inspirado claramente en el Doríforo de Policleto; ya que tiene varias similitudes: sus expresiones son parecidas y ambos se apoyan en la pierna derecha doblando la izquierda
-contraposto- y para agilizar en este caso la estática del modelo policlético.

Coraza de Augusto de Prima Porta. 

Aunque presenta muchos cambios que le permitirán adaptarse a los nuevos gustos y necesidades de la época. Uno de ellos es que el emperador aparece vestido pues no podía mostrarse desnudo como los atletas; pero toma el torso del Doríforo como modelo para la coraza imperial, que era la primera vez que se decoraba con relieves. En esta en la parte superior está representado el cielo, que cubre su cabeza con el manto de la bóveda celeste, ascendiendo se puede ver el dios solar en su cuadriga tirada por caballos, precedidos por dos doncellas: la Aurora y Venus. En la parte central, Tiberio, hijastro de Augusto, recibe de un emisario las águilas e insignias arrebatadas a las legiones romanas. Acompaña a Tiberior la loba capitolina. A los lados del peto están representadas las dos nuevas regiones incorporadas al Imperio: Hispania y la Galia. En la parte inferior se observa a la Madre Tierra, con Rómulo y Remo y el cuerno de la abundancia, escoltada por Apolo y Diana. Por último Cupido montado sobre un delfín recuerda el origen de Augusto, que se consideraba descendiente de Eneas, hijo de Venus.
Tiene la cabeza más erguida, ligeramente girada para mirar hacia delante y a los lejos dominando con el gesto y la mirada el espacio frente a él.
También hay que decir que el original no iba descalzo, sino con el calzado del jefe del ejército; la copia descalza, debió de ser realizada después de su muerte cuando fue divinizado. Se supone que en la mano derecha lucía una corona de victoria que mostraba a las tropas.