jueves, 18 de noviembre de 2010

EL GUIÓN Y EL SEXO- ROBERT McKEE



Portada de 'El Guión', de Robert McKee. FUENTE: GOOGLE IMAGES 

El otro día, leyendo El Guión (se titula así el libro), Robert McKee por fin me dio la razón a algo que llevaba yo pensando desde el año pasado en clases de quión I. Y es que las fases de hacer un guión, se parecen bastante al sexo: el hecho de llamar la atención, mantener el interés, que vaya creciendo la intensidad hasta llegar al clímax, esa ya era la palabra clave.Y claro, leyendo el libro a cada página que pasaba, veía confirmada mi teoría, a pequeñas dosis. Hasta que llegué al apartado en el que el autor dice (página 350):

 "Es igual que el sexo. Los maestros de las artes de dormitorio miden sus actos al hacer el amor. Empiezan llevándose mutuamente a un estado de deliciosa tensión antes de-y utilizamos el mismo término en ambos casos-el clímax, entonces cuentan un chiste y cambian de posición antes de elevarse a una tensión aún mayor, rozando el clímax; después se toman un aperitivo, ven la televisión y acumulan energías para llegar a una intensidad cada vez mayor, haciendo el amor en ciclos de tensión creciente hasta alcanzar el clímax simultáneo y que la tierra se mueva y vean chispitas de colores. El narrador elegante nos hace el amor. Sabe que somos capaces de llegar a una tremenda liberación... su la mide bien."

Pero claro, también hay buenos y malos guiones, como en todo. Y gente aficionada al voyeurismo, que es lo que me debe de pasar a mí, porque yo odio mis propios guiones. Y bueno... también están las películas favoritas, aquellas que da igual cuántas veces veas porque nunca te defraudan.