martes, 13 de diciembre de 2011

BESO XXII: 'PS: I LOVE YOU' ('PD. TE QUIERO')


GERRY (GERARD BUTLER) Y HOLLY (HILARY SWANK)



- ¿Y lo hiciste?
- Sí. 
- ¿Y cómo lo conseguiste?
- Le dije, que para mí hacerlo, era como el fin del mundo. 


A mi chica de Garwey:
 Eres un ángel por ir a ver a mis padres. Ya te dije que mi madre no te odiaba, bueno, en fin... ya no. Estás en mi fuerte, donde solía ir a meditar. Aquí es donde me quedé pensando en ti, después de vernos por primera vez. Al principio no me pareciste real, nunca había visto tantos colores en una chica, pero era como si siempre hubieras estado allí, tú y todos tus colores. ¿Recuerdas lo primero que me dijiste?
- Me he perdido.
-A mí, no me pareciste estar perdida.
GERRY.



 Lo de no hablar no duró, al poco tiempo ya no podía hacerte callar. Pero estabas encantadora intentando impresionarme con William Blake y tus grandes planes. Yo  no tenía ni idea de qué hablabas, pero no podía evitar que me gustara escucharte. En ese momento me enamoré de ti.- GERRY.


- ¿Qué es lo que quieres?, ¿qué?... ¡Porque estoy harto de tratar de adivinarlo! ¿Quieres un piso más grande? Buscaré un segundo empleo. ¡¿Quieres un hijo,  no quieres un hijo, qué?! Yo sé lo que quiero, lo tengo delante de mí ahora mismo. ¿Tú no? ¿Sabes lo que quieres? Porque es mejor que me lo digas si no soy yo. - GERRY.


 Querido Gerry, querías que me enamorara otra vez y quizá algún día lo haga, pero hay muchas clases de amor. Ésta es la única vida que tengo y es una cosa fantástica y horrible, corta e interminable de la que ninguno sale vivo. No tengo planes aparte de que a mi madre ya le toca volver a reírse. Nunca ha visto mundo, nunca ha visto Irlanda, así que la llevo a donde todo empezó. Puede que así lo comprenda. EMMA.




Querida Holly, no tengo mucho tiempo. No literalmente, sino porque has salido a comprar helados y volverás pronto. Ésta será la última carta, sólo me queda una cosa por decirte: esta carta no es para que me recuerdes ni para que compres una lámpara, puedes cuidar de ti misma sin mi ayuda. 

 Es para decirte cómo me he sentido, cómo me has cambiado, me has convertido en un hombre queriéndome, Holly, y por eso te estoy eternamente agradecido, literalmente. Quiero que me prometas algo: que nunca estarás triste o insegura o perderás por completo la fe, que tratarás de verte con mis ojos.  Gracias por aceptar ser mi esposa, soy un hombre que no se arrepiente. Qué suerte he tenido. Tú has llenado mi vida, Holly, pero yo sólo soy un capítulo de la tuya. Habrá más, te lo prometo. Y ahora viene el gran consejo: no tengas miedo a volver a enamorarte, prepárate para esa señal que parece el fin del mundo. 


Posdata: Siempre te amaré. - GERRY.






Recuerda que aunque estemos solos, estamos unidos en la soledad. - GERRY.



- No va a funcionar, es como si me pusiera unos zapatos con los que no me siento cómoda. Lo siento. 
- ¿Y qué te parece andar descalza durante un rato?


- ¿Aún no tienes un nuevo marido? 


- Cállate. ¿Dónde estabas? Últimamente no te notaba por aquí.

- Oh, por favor... he estado muy cerca de ti. 

- Siento cómo me abrazas. 

- Porque es lo que hago. 

- Eres fantástico. 



 Qué arrogantes somos. Nos da tanto miedo la vejez, que intentamos prevenirla. No vemos que es un privilegio envejecer junto a alguien, alguien que no te empuje a cometer asesinatos o que no te humille hasta hundirte en la miseria. Es bonito. 


- ¿Por qué crees que..? 


- ¿Murió tu marido? 

- Ajá. 

- No lo sé, quizá te han castigado por algo.

- ¿Por qué? 

- Por ser muy feliz, muy guapa, ¿qué sé yo? Dios puede ser muy celoso. 


- No creo que sea eso. Nunca he sido muy feliz y tampoco soy guapa. 

- ¡Estás como un queso! 



Te aseguro que esté donde esté, te echo de menos. - GERRY.



- Me gustas mucho, pero no puedo ser el hombre invisible, estoy harto de poner el hombro, quiero poner otra parte de mi cuerpo, ¿sabes? Quiero ser perverso, que una mujer se vuelva loca por mí y luego utilizarla hasta que quede inservible para otros hombres. 
- Tú no quieres eso. 
-¡No! Yo no quiero eso. No pasa nada, en serio, no es culpa tuya, es mía. No me propuse sentir algo por ti, ocurrió porque sí, así que lo siento. 


Su plan había sido sencillo: pasar juntos el resto de sus vidas. 


-¿Es algo que hice? O tal vez es algo que crees que hice...
-No, no. Yo lo hice. Yo lo hice. Fue algo muy malo y lo siento. 


- No sé lo que dije.
- Lo dijiste.

- No sé lo que dije pero no fue en serio.

- Sí lo sabes y fue en serio.

- A veces no digo nada cuando digo algo.

- Siempre es algo contigo.

- La mayoría de lo que digo sólo es algo por decir.

- Los hombres dicen que es sólo algo por decir para poder decir algo pero saben que dicen algo cuando dicen algo.



Sé lo que quiero porque lo tengo en mis manos ahora mismo. 


Mientras más te tome hacer una fortuna. Menos sexy eres.


- Mi madre me dijo que era un error casarnos, porque te amaba demasiado. “No durará”. No quiero equivocarme, Gerry.
- Estás con la especie incorrecta, amor.



Vamos a durar. ¿Sabes cómo lo sé? Porque aún despierto cada mañana y lo primero que quiero hacer es ver tu rostro.


- A veces tengo miedo de que nuestra vida nunca llegue a comenzar.
- Cariño, nuestra vida ya comenzó. Esta es. Debes dejar de esperar


- No tengo un plan, amor.
- Está bien amor, igual tus planes nunca funcionan.



Si no nos vemos, ese será el beso más perfecto que se dieron dos extraños y lo guardaremos por el resto de nuestras vidas.- GERRY.


- Ese fue el más perfecto primer beso
- Ese fue el segundo, este es el tercero.


Después de siglos de que los hombres me miren las tetas en vez de a los ojos y me pellizquen el trasero en lugar de darme la mano yo ahora tengo el divino derecho de mirar el trasero de un hombre con apreciación vulgar y barata si así lo quiero.

No sé cómo lo hiciste pero me trajiste de vuelta a la vida. Te escribiré pronto. Posdata, ¿adivina qué?- GERRY.


Si mueres, seré libre, si yo muero, no importa. Si ambos morimos, que así sea.- GERRY.
No sabemos el privilegio que es envejecer con alguien.